1) Evo Morales hubiera terminado su tercer mandato el 22 de enero del 2020 con gran popularidad y con la posibilidad de presentarse, e incluso ganar, las elecciones del 2024 si no hubiera forzado su reelección para un cuarto mandato. Siendo presidente de Bolivia: a) desconoció el referéndum del 2016 que dijo NO a su reelección[1], b) promovió en 2017 que el Tribunal Constitucional deje en suspenso los artículos de la Constitución que establecen que una persona sólo puede ser reelegida una sola vez, c) realizó fraude en las elecciones del 20 de octubre para evitar una segunda vuelta e imponer una mayoría de su partido en el parlamento.
2) El gobierno se proclamó ganador de las elecciones a pesar de que habían serias irregularidades: a) El conteo rápido fue detenido intempestivamente el día de la elección, b) la empresa encargada del conteo rápido denunció que dicha orden vino de la presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y que les cortaron el internet y la electricidad para que no continúen su trabajo[2], c) analistas independientes[3]y de la universidad mostraron diferentes delitos electorales, d) la empresa contratada por el tribunal electoral para supervisar las elecciones declaró que el proceso estaba “viciado de nulidad” por una serie de factores[4], y e) la auditoria de las elecciones solicitada por el propio gobierno de Evo Morales a la OEA determinó en su informe que “no se puede validar los resultados de la presente elección”[5].
3) El gobierno minimizó la indignación generada por el fraude. En un principio Evo Morales dijo que eran protestas de pequeños grupos de jóvenes engañados por dinero y por notas que no sabían bloquear y se ofreció incluso a dar seminarios para enseñarles a como bloquear[6]. Cuando se masificaron los paros en todas las ciudades recurrió a la táctica del amedrentamiento y dio luz verde al cerco de las ciudades para “ver si aguantan”[7]. Los enfrentamientos y la violencia provocaron varias muertes y cientos de heridos. Lejos de decaer los bloqueos y paros en las urbes se fueron radicalizando.
4) El gobierno ha tratado de mostrar esta movilización como un golpe de estado de la derecha fascista y racista. Efectivamente todos los sectores de la derecha reaccionaria han aplaudido las protestas. En la ciudad de Santa Cruz el principal dirigente del Comité Cívico, Luis Fernando Camacho, viene de una organización de ultra derecha como es la Unión Juvenil Cruceñista. Sin embargo, en las otras ciudades ha habido diferentes articulaciones de sectores independientes y políticos de derecha e izquierda que han dirigido la protesta. En Potosí la oposición al gobierno se radicalizó antes de las elecciones por la suscripción de un contrato por 70 años y sin pago de regalías por la producción de hidróxido de litio del salar de Uyuni. En el caso de La Paz, el Comité Nacional de Defensa de la Democracia cuenta entre sus principales dirigentes a dos ex Defensores del Pueblo que ejercieron sus funciones durante el gobierno de Evo Morales y que denunciaron serias violaciones a los derechos humanos como la represión a la marcha indígena del TIPNIS el 2011. Por su parte Carlos Mesa, que fue vicepresidente del gobierno neoliberal de Gonzalo Sánchez de Lozada, y se convirtió en el principal contendiente electoral de Evo Morales no tiene un partido estructurado y fue más un vehículo de la oposición en las urnas antes que el artífice organizador de las protestas. La rebelión que vive Bolivia es mayoritariamente un hecho espontaneo protagonizado en particular por jóvenes contra el abuso de poder.
5) Es necesario dejar claro que tanto en el lado del gobierno como de las fuerzas de la oposición existen indígenas y trabajadores. El gobierno tiene evidentemente más apoyo en las áreas rurales, pero en el sector de la oposición están también productores de hoja de coca de la zona de los Yungas, dirigentes campesinos, trabajadores mineros, trabajadores en salud y educación y sobre todo jóvenes estudiantes tanto de clase media como de extracción popular. Contrario a lo que ocurrió en anteriores conflictos fue el gobierno el que exacerbó el racismo diciendo que se buscaba desconocer el voto de los indígenas del campo que apoyaban su gobierno. Durante el conflicto se han producido actitudes racistas de ambos lados. La quema de la whipala, la bandera de los indígenas aymara y quechua, es absolutamente deplorable. Sin embargo, se puede constatar en las redes sociales que amplios sectores que integran las protestas contra el gobierno han salido a cuestionar estas medidas y a defender la whipala.
6) La policía en un principio salió a defender sobre todo a los sectores vinculados al partido de gobierno que atacaban los bloqueos. El caso más emblemático se produjo en Cochabamba. Las primeras semanas fueron de un intenso enfrentamiento de jóvenes contra los grupos del MAS y la policía. Para garantizar el respaldo de la policía, el gobierno de Evo Morales durante el conflicto les otorgó un “bono de lealtad” de 3.000 Bs (431 USD). Después de días y noches de permanente enfrentamiento con la población la policía se amotinó. Esta no fue una decisión de la cúpula policial sino de la base. El gobierno trató de negociar con la policía cambiando a algunos comandantes muy cuestionados por la base policial, pero el motín se fue extendiendo a la mayoría de las guarniciones. La policía dejó de salir a enfrentar a los jóvenes que protestaban y ello cambió la relación de fuerzas.
7) El alto mando militar es partidario de Evo Morales como se puede constatar por las manifestaciones de su comandante en jefe[8]. Los militares en Bolivia son el único sector que recibe una jubilación del 100% de su salario. Durante el gobierno de Evo Morales han obtenido una serie de beneficios, empresas y embajadas. Sin embargo, el cálculo político de la cúpula militar fue que salir a las calles representaba una situación de alto riesgo pues podrían ser posteriormente enjuiciados y encarcelados como ocurrió por la masacre de octubre del 2003. En ese contexto los militares decidieron no salir a enfrentar las protestas antigubernamentales y, después de conocerse el informe de la auditoria de la OEA, le “sugirieron” a Evo Morales que renunciará. Con esta actitud los militares más que buscar tomar el poder están precautelando sus propios intereses y su institución.
8) En la actualidad la situación en varias ciudades del país es de extrema tensión, violencia y vandalismo. Varios domicilios particulares de figuras del gobierno y la oposición han sido saqueados y quemados. Antenas y canales de televisión fueron atacados. La noche del 10 de noviembre grupos del vandálicos y del MAS atacaron varios vecindarios en diferentes ciudades. En diferentes ciudades la población se está organizando para defenderse de estos ataques y saqueos que afectan a comercios, fábricas, farmacias y buses públicos.
9) Evo Morales ha renunciado sólo verbalmente y no ha enviado una nota escrita al parlamento. La presidenta y miembros del TSE han sido detenidos por la policia cuando trataban de escapar. En general hay una tendencia a que el vació de gobierno se resuelva por vía institucional a través de la Asamblea Legislativa. Sin embargo, esta salida no es fácil porque el MAS tiene más de dos tercios en el parlamento y debe aceptar la renuncia de Evo Morales y elegir a un presidente transitorio que convoque a nuevas elecciones a la brevedad posible. Si los parlamentarios del MAS no allanan la salida institucional el vacío de gobierno puede generar más situaciones de violencia vandálica, revanchismo y una situación en extremo peligrosa.
O Oficina “Articulação Preparatória da Sociedade Civil
Brasileira na COP 25” aprovou uma moção coletiva contra a continuidade
da exploração de petróleo e todos os combustíveis fósseis como fonte de
energia. Leia a seguir:
NÃO AO LEILÃO DO PRÉ-SAL!
PETRÓLEO, GÁS E CARVÃO TÊM DE FICAR NO CHÃO!
Estamos sob emergência climática. A ciência aponta que 90% das
reservas de combustíveis fósseis (carvão, petróleo e gás) precisam
permanecer no subsolo para que não ultrapassemos o limite administrável
de aquecimento de 1,5°C acima das temperaturas pré-industriais. Nesse
contexto, cada leilão de petróleo é um crime contra o clima planetário, a
biosfera terrestre e a humanidade, particularmente contra jovens,
crianças e gerações futuras. Ao mesmo tempo, o litoral do Nordeste
Brasileiro está sofrendo os impactos de uma das maiores calamidades
ambientais da história, com o óleo invadindo as praias, espalhando morte
junto à vida marinha e afetando centenas de comunidades costeiras de
pescadores que dependem desse ecossistema e estabelecem um modo de vida
em equilíbrio com a natureza.
Em particular, o leilão do pré-sal do dia 06/11 é um fato grave. São
mais de 10 bilhões de barris em jogo, cuja queima pode levar à emissão
de 4 bilhões de toneladas de CO2 ou mais, o que equivale a dois anos de
emissões brasileiras considerando todos os setores, incluindo não apenas
energia, mas também desmatamento e agropecuária. Além disso, expõe
nossos mares à exploração cada vez mais irresponsável, por
multinacionais do petróleo. É abrir caminho para que catástrofes como o
óleo no Nordeste venham a se repetir
Em nome da proteção do clima global, dos mares e do nosso litoral,
repudiamos a realização deste leilão e demandamos a nacionalização do
conjunto das reservas fósseis. O Petróleo é Nosso, pra Ficar no Chão!
Brasília, 05 de novembro de 2019
Ágora dos/as Habitantes da Terra – Brasil
Campanha Nem um poço a mais – ES
Ceará no Clima – CE
Centro Burnier – MT
Engajamundo – Brasil
Escola de Sustentabilidade Integral e Universidade do Estado da Bahia – UNEB
FASE – ES
Fórum de Comunidades Tradicionais Angra/Paraty/Ubatuba (FCT) – RJ e SP
Fórum de Mudanças Climáticas e Justiça Socioambiental
IBASE – RJ
Instituto Socioambiental (ISA)
Instituto Terramar – CE
Movimento dos Atingidos por Barragens (MAB)
Observatório dos Territórios Saudáveis e Sustáveis da Bocaina (OTSS) – RJ
Rede Global Diálogos em Humanidades – Brasil
Rede Jubileu Sul – Brasil
SPM/SP
Central de Movimentos Populares de Rondônia (CMP/RO)
ARCA/GO
Comissão Pastoral da Terra (CPT)
Movimento dos Pequenos Agricultores (MPA)
Instituto Madeira Vivo (IMV) – RO
Movimento Tapajós Vivo – PA
Frente por uma Nova política Energética para o Brasil
Rede Florestal Caatinga – PB
Revolusolar – RJ
Comitê de Energia Renovável do Semiárido (CERSA) – RN
Mandato Flávio Serafini/ALERJ
Mandato Renato Cinco/CMRJ
Projeto Tapajós Solar – PA
FCT / OTSS – Fórum de Comunidades Tradicionais Angra/Paraty/Ubatuba
Instituto PACS/RJ
Coletivo de Mulheres – CUT/RO
Koinonia – RJ
Comunidades agroecológicas do bem viver – DF
SARES – AM
Coordenação Nacional das Comunidades Negras Rurais Quilombolas – CONAQ
SPM – PB
Projeto Rios/SC
GEN Education – Global Ecovillage Network
Marcha Mundial das Mulheres
Fórum Alternativo Mundial das Águas (FAMA) – DF
Revolusolar/RJ
Articulação dos Povos Indígenas do Brasil (APIB)
Movimento dos Trabalhadores do Campo (MTC) – TO
Articulação Antinuclear Brasileira /AAB – BA
FÓRUM MUDANÇAS CLIMÁTICAS E JUSTIÇA
SOCIOAMBIENTAL – FMCJS
2019
Nós, participantes do
Seminário Nacional do Fórum Mudanças Climáticas e Justiça Socioambiental,
realizado em Brasília nos dias 5 a 8 de novembro de 2019 em momento de profunda
aflição dos povos do Brasil e da América Latina, refletimos sobre as causas
deste sofrimento e anunciamos ações práticas que são portadoras de
criatividade, solidariedade e esperança.
O governo empossado em janeiro já nasceu ultrapassado. Sua
opção pelo autoritarismo político, fundamentalismo ideológico, obscurantismo
cultural e neoliberalismo econômico está desmontando o Estado social. Privatizações
do patrimônio público, reformas que agravam e empobrecem a vida da classe
trabalhadora, violando os seus direitos duramente conquistados, a conversão dos
biomas e dos seus ecossistemas em zonas de sacrifício ao deus mercado, a entrega
dos bens naturais do país à ganância dos grupos transnacionais, são fatos que debilitam
ou anulam o preceito constitucional da soberania nacional e o sonho de uma
sociedade do Bem Viver para todos os seres.
O colapso climático já começou. É uma situação
de emergência, cujos efeitos mais perigosos só poderão ser evitados
se o aquecimento global for contido em 1,5°C acima do início da era industrial.
Só será possível respeitar esse limite de temperatura média global se o
desmatamento for estancado imediatamente e, principalmente, se 90% dos
combustíveis fósseis (petróleo, gás e carvão) permanecerem no subsolo. As
petroleiras, mineradoras, madeireiras e o agro-hidronegócio seguem ampliando
seu rastro de devastação. As elites exportadoras desapropriam bens públicos em
benefício privado, colaborando na desindustrialização e desnacionalização da
economia, acorrentando-a aos interesses dos países industrializados. O grande
capital acena com falsas soluções influindo negativamente na formulação de políticas
dos governos nacionais e da própria ONU; ou, pior ainda, embarca sem rodeios no
negacionismo climático, no ecocídio, na xenofobia e no etnogenocídio.
Sintonizados com a lógica da ganância e lucro
fácil, Trump anunciou a retirada dos EUA do já insuficiente Acordo de Paris, e
Bolsonaro, seu aliado, impõe uma devastadora agenda antiambiental. Com o
desmonte da política indigenista, ambiental e climática, queimadas e incêndios criminosos
a serviço da agropecuária de exportação se espalham não apenas na Floresta
Amazônica, mas em todos os biomas; a mineração segue com suas práticas
criminosas, mesmo após Mariana e Brumadinho; e o ocupante da presidência quer
levá-la para dentro das terras indígenas. O litoral do Nordeste segue sendo
atingido por um vazamento de petróleo devastador, agravando uma dívida social e
ecológica de proporções gigantescas, sem que o governo acione o plano de
enfrentamento a desastres.
Criticamos também as falsas soluções climáticas que parecem
crer que a tecnologia e o dinheiro resolvem qualquer problema. É o caso da
comercialização do carbono e das usinas hidroelétricas, termoelétricas e
nucleares, promovidas pelos Estados e grandes empresas. A financeirização torna
a degradação ambiental uma fonte de lucros, impondo projetos só aparentemente ecológicos,
como os grandes parques eólicos e solares. Defendemos uma economia de baixa
demanda energética, e soluções descentralizadas de mitigação e adaptação ao
aquecimento global, apoiando-as nas comunidades locais - ruas, bairros,
aldeias, - nas bacias hidrográficas e nos ecossistemas.
No campo, nas florestas, nos mares e nas cidades, em todos os
biomas brasileiros, a sociedade civil organizada vem construindo práticas
emancipadoras que solucionariam o caos climático. O FMCJS congrega diversas
iniciativas que buscam “mudar o sistema e não o clima” e fazem um trabalho
sistemático de formação e comunicação popular sobre alternativas em campos como
conversão da matriz energética e incidência nas agências de governo para conter
a mudança climática, tais como as campanhas “nem um poço a mais, áreas livres
de petróleo”, “terra sim, barragem não: água e energia não são mercadoria”,
“nuclear não!” e a articulação “territórios livres de mineração”. São ações mobilizadoras
visando a integração de todos os seres, a democratização do poder e do saber, da
terra, das riquezas, da energia, do conhecimento; multiplicação de comunidades
autogestionárias, cuidado com a água, desaceleração da vida, participação
popular, redução do consumo, reaproveitamento dos produtos, coletivização dos
transportes, segurança e soberania alimentar, defesa dos bens comuns e do Bem
Viver.
O FMCJS compartilha com os povos amazônicos a alegria da
iniciativa vitoriosa do Papa Francisco. Ricos relatos sobre o Sínodo da
Amazônia revelaram o extraordinário compromisso do Papa com os oprimidos da
Terra e com a Natureza. O Sínodo foi um marco histórico, planetário e universal
pelo reconhecimento do direito dos povos da Floresta e de todos os seres à vida
digna e plena. O Sínodo trouxe a presença dos Mártires da Amazônia como
exemplos e testemunhos da vida plena e fez a crítica ao modo de desenvolvimento
predatório e ecocida, que reduz o desenvolvimento social e humano a mero
crescimento econômico, mercantiliza, explora e destrói a Natureza, a
biodiversidade, os bens comuns e os povos indígenas, guardiões da vida da
Floresta. Em contraste, propõe respeito à pluralidade das culturas aos
princípios da autodeterminação; demarcação dos territórios indígenas e
quilombolas; e consulta prévia sobre projetos que envolvam as terras indígenas
e comunidades tradicionais, o respeito aos povos indígenas livres (isolados) e
o reconhecimento jurídico dos direitos da Natureza.
Nosso grito é em defesa da vida dos povos, das águas, da
terra e das florestas, das populações urbanas vulnerabilizadas e imigrantes,
que têm suas vozes silenciadas pela política que oprime e reprime, pela falta
de educação libertadora, de atendimento médico humanizado, de alimentos diários.
Gritamos com as mulheres silenciadas pelo feminicídio, com as mães que perdem
seus filhos em consequência de uma política racista e homofóbica.
Gritamos pela democratização dos direitos, pelo respeito à
diversidade, a demarcação das terras dos povos tradicionais, o reconhecimento
jurídico dos direitos da Natureza, a ecologia integral, o desenvolvimento de
uma nova economia de base comunitária, orientada para o Bem Viver autogestionário
e solidário das pessoas e comunidades em seus territórios. Gritamos com a
natureza, com o clima, com as oprimidas e oprimidos:
Chega de destruição e
morte!
Entidades presentes no Seminário Nacional:
Articulação Antinuclear Brasileira
ARCA/GO
ASA Brasil
Associação de Favelas de S. José dos Campos
Associação de Moradores de Nazaré/RO
Caritas Diocesana de Palmeira dos Índios
Caritas Brasileira
Ceará no Clima
Centro Burnier
Comitê de Energias Renováveis do semiárido
Central dos Movimentos Populares/RO
Comissão Pastoral da Terra
FASE
Fórum Ceará no Clima
Fórum Piauiense de Convivência com o Semiárido
Frente por uma Nova Política Energética para o Brasil
IBASE
Instituto Madeira Vivo
Instituto PACS
InternationalRivers
KOINONIA- Presença Ecumênica e Serviço
Movimento de Atingidos por Barragens
Movimento dos Pequenos Agricultores
Movimento dos trabalhadores do campo
Movimento Tapajós Vivo
CUT/RO
Pastoral Universitária de RR
Rede Jubileu Sul Brasil
Rede Eclesial Panamazônica
ServiçoArquidiocesano em Rede/RN
Serviço Amazônico de Ação, reflexão e educação
socioambiental
Ciclo de direita está abalado. Revoltas
devastaram governos neoliberais e eleições abriram alternativas.
Repressão militar foi neutralizada pelas multidões. Não há um rumo, mas
velho projeto de esquerda – esgotado – pode dar lugar a algo novo
Publicado 31/10/2019 às 19:43 - Atualizado 01/11/2019 às 08:23
Por
Antonio Martins
Tá com medinho, capitão?, zombava, em 25/10, um “meme” de Outras Palavras. Na véspera, Jair Bolsonaro pedira ao Exército
para “monitorar” a possível chegada ao Brasil da onda de protestos que
sacudia o Chile, desafiando o Estado de Emergência e os tanques de
guerra. Nas horas seguintes, ficaria claro que, sim, a revolta
era temida pelo presidente e pelos que comandam sua estratégia para
manter-se no poder. Já no sábado de manhã, circulava, nas redes sociais
bolsonaristas, a ordem: nada de atiçar as ruas. Manifestações para
execrar o STF a pretexto da possível libertação de Lula, antes
convocadas – com arrogância e em tom desafiador – para 3/11, foram
rapidamente abortadas. O astrólogo Olavo de Carvalho deixou claro
o receio: “Meu povo amigo, (…) não vamos participar de manifestação
alguma na próxima semana. A onda de parar o Brasil (…) só favorece a
esquerda”.
O temor é resultado óbvio do vendaval político que sacudiu o cenário
da América do Sul nos últimos trinta dias. A onda conservadora que
percorria a região há quatro anos, e que parecia prestes a engolir
também a Bolívia e o Uruguai, foi quebrada. Os governos do Chile e do Equador
foram abalados por manifestações gigantescas. Borraram-se, ao recorrer à
intervenção militar contra a população, humilharam-se quando também
esta fracassou e viram-se obrigados a ceder. As perdas não são pequenas.
O primeiro país é apontado, pelos próprios neoliberais, como caso
“exemplar” da aplicação de suas políticas. O segundo converteu-se, há
dois anos, em estridente peão da geopolítica dos Estados Unidos e das
brutalidades de Donald Trump.
Mas aos levantes populares somaram-se as eleições. Em 27 de outubro,
elas colocaram forças claramente opostas ao neoliberalismo no poder, na Argentina
– um país cuja importância geopolítica poderá crescer, no vácuo do
Brasil, em caso de sucesso do novo governo. Uma semana antes, Evo
Morales vencera na Bolívia, e parece capaz de enfrentar
a campanha infundada que busca contestar o resultado. Na mesma data da
vitória de Alberto Fernández em Buenos Aires, a Frente Ampla venceu no
vizinho Uruguai, embora tenha pela frente um difícil segundo turno.
Simultaneamente, na Colômbia, outro país de enorme peso regional, o
principal partido de direita, comandado pelo ex-presidente Alvaro Uribe,
sofria dura derrota nas eleições municipais e regionais. A capital, Bogotá, escolheu pela primeira vez uma prefeita – Cláudia Lopez, lésbica e integrante da coalizão à esquerda formada pelo Polo Democrático e Partido Verde.
Quando Bolsonaro tomou posse, em 1º de janeiro, temia-se o avanço
avassalador da direita. Agora,
temos uma América do Sul simbolicamente
dividida – e há uma ofensiva, ainda discreta porém nítida, das ideias
que querem superar o neoliberalismo. Quais as características deste
movimento? Quão consistente ele é? Poderá articular-se em toda a região?
Expressa um passo adiante em relação à onda rosa que
atravessou a América do Sul da virada do século até a metade desta
década? Como poderia espraiar-se também pelo Brasil? É, evidentemente,
muito cedo para dizer. Mas vale examinar com atenção o que é novo. No
curto espaço de tempo deste Outubro Rebelde, afloraram, além da luta de
ruas, cinco tendências que desafiam o pensamento convencional sobre a a
situação política no continente e por isso merecem ser analisadas com
atenção.
1. A ultrapolarização despolitiza – é preciso ter coragem de rompê-la
Comício de Fernández e Cristina em Buenos Aires: há política após a polarizaçãoA contraofensiva que eclodiu nas últimas semanas, e
que permitirá terminar o ano em meio a alguma esperança, tem um marco
inicial evidente. Em 18 de maio, Cristina Kirchner surpreendeu a
Argentina ao anunciar que não seria candidata à presidência. Optava, em
vez disso, por disputar a vice-presidência, ao lado de Alberto
Fernández. O gesto teve enorme potência.
É provável que tenha definido o resultado das eleições. Mas ainda não
foi compreendido pelos que alimentam a ultrapolarização, julgando que,
embora provocada pela ultradireita, ela terminará por favorecer a
esquerda.
No cenário atual da América do Sul, ultrapolarizar é uma tática despolitizadora, argumentava um texto publicado à época por Outras Palavras. Permite suprimir
o diálogo e o debate sobre temas cruciais para região e seus países.
Oferece à ultradireita a oportunidade de galvanizar uma parcela do
eleitorado muito superior à que a apoiaria em condições normais – porque
desperta e articula os preconceitos mais profundos do pensamento
colonial. A necessidade de submeter os diferentes, inclusive por meio da
força bruta. A negação de autonomia aos não-brancos ou não-machos. A
aceitação da supremacia dos que são militar ou economicamente mais
fortes. Tudo isso aflora, mobiliza e se autojustifica – a pretexto de um
suposto “ataque”, promovido pelo Foro de São Paulo, pela “Ursal”, pelo
“marxismo cultural” ou pela “ameaça feminista”.
Do ponto de vista especificamente eleitoral, a ultrapolarização pode
ser ainda mais eficaz. Ele oferece, a projetos muito impopulares (o de
Macri na Argentina, ou o do golpe de 2016 no Brasil) a oportunidade de evitar o julgamento popular e de deslocar o
centro do debate para o que lhes interessa. Foi a “ameaça do petismo”,
em 2018. Seria a “volta do peronismo” este ano, na Argentina.
Cristina
esquivou-se com um drible que faria jus a Maradona. Ao indicar
Alberto Fernández, deixou de se oferecer como alvo e esvaziou o
argumento essencial de Macri e do neoliberalismo na Argentina.Despolarizar permitiu
repolitizar, ou seja,
debater o essencial: a crise social e econômica profunda do país e
suas causas. Foi necessário, porém, enorme desprendimento e noção
de tempo político. Nesta matéria
da BBC, a jornalista Camila Veras Mota resgata as
circunstâncias da decisão da ex-presidente. Ela mostra que teve
peso crucial o exame da experiência do Brasil, onde a insistência
de Lula em manter sua própria candidatura inviabilizou o processo de
repolitização.
Haddad
não era proposta, mas
apenas um substituto, uma máscara.
A pergunta incômoda, no Brasil, é: terá havido aprendizado?
2. A esquerda não está condenada a ser sistema
Reducción
de las dietas [salários] parlamentarias. Incomum
nos
documentos tradicionais
da esquerda, esta
reivindicação ajudou a convocar, no Chile, a manifestação gigante
de 25/11, que forçou o presidente Sebastián Piñera ao primeiro
grande recuo. Estava associada às cinco ou seis bandeiras que
implicam reversão do projeto neoliberal, ao fim do Estado de Exceção
(conquistado
em seguida) e
à exigência de uma Assembleia Constituinte. Sua presença tem
caráter emblemático. As revoltas do Equador e do Chile tiveram
êxito também
porque
assumiram – e politizaram – a ira da população contra um
sistema institucional que sequestrou a democracia. Ao fazê-lo,
impediram que a direita capturasse esta queixa, que se espalha pelas
sociedades, e lhe desse sentido autoritário ou protofascista.
Nos
dois países, rompeu-se uma prisão que a esquerda histórica impõe
a si mesma quando assume, de modo acrítico, a defesa de um sistema
político visivelmente capturado pelo poder econômico. E este
cacoete tem força especial no Brasil, onde o acomodamento de
militantes no aparelho de Estado vem de longa data, assumiu
proporções espantosas
nos governos Lula e Dilma e contribuiu de modo decisivo para
amortecer as lutas sociais. Mas manteve-se mesmo depois do golpe de
2016. Está
presente até mesmo nas
melhores falas de
Lula – como
a “discurso da jararaca”,
que
ele fez em setembro daquele ano, logo após ser coagido a depor na
Polícia Federal.
Ao defender o establishment, a esquerda tranca três bolas de
ferro em seu próprio tornozelo. A primeira, ao tornar-se cúmplice de
práticas e personagens execrados, com razão, pelas maiorias. A segunda,
ao defender as instituições que bloqueiam as mudanças estruturais
indispensáveis para construir uma sociedade mais justa. A terceira, e
mais pesada, por oferecer à ultradireita a enorme avenida de um combate
fictício à “velha política”. Ao livrarem-se destas bolas de ferro,
chilenos e equatorianos giraram uma chave que pode ser decisiva para
reconstruir o pensamento e a ação anticapitalistas.
3.
As multidões podem dirigir a si mesmas – até certo ponto…
Até que ponto as multidões em luta podem auto-organizar seu
movimento? Como responder às iniciativas do poder, aos atos dos
provocadores, ou articular a comunicação com a sociedade – e
manter coesão? A inteligência coletiva que se produz nestas
ocasiões é suficiente para lidar com sucessões de fatos novos,
súbitas reviravoltas, simulações, ciladas? Estas questões, que
são objeto de estudo e despertam ampla polêmica, entre entre as
organizações políticas e nas ciências sociais, puderam ser
examinadas a quente, durante o Outubro Rebelde da América do Sul.
Mais
uma vez, o laboratório principal foi o Chile1.
As observações são ainda provisórias: tudo se passou há muito
pouco, ou se passa ainda; revelações futuras poderão,
eventualmente, jogar luz sobre o que não se vê agora. Mas
vale registrar o que já é sabido e
formular hipóteses a respeito.
A.
Embora
tenha sido deflagrada após
chamamento
de
uma entidade estudantil (a Assembleia Coordenadora dos Estudantes
Secundaristas – ACES), a revolta contra o aumento das passagens de
metrô – estopim dos protestos – espalhou-se por espontaneidade.
Ganhou corpo pouco a pouco, a partir de 1º de outubro, mais ou menos
como a luta contra o aumento das passagens de ônibus, no Brasil, em
junho de 2013. Foi favorecida por uma forma de luta particular: as
evasiones, ou
pula-catracas, que podem ser reproduzidas autonomamente por pequenos
grupos e compartilhadas nas redes sociais, multiplicando e
capilarizando os protestos.
B. A partir de 18/10, uma sexta-feira, o movimento
agigantou-se, em resposta à repressão policial. É o mesmo padrão
registrado em quase todas as “novas revoltas” que se espalharam pelo
mundo, a partir de 2011. Então, em menos de 24 horas, Piñera descreveu
um ziguezague duplo. Na madrugada do sábado, decretou Estado de
Emergência e convocou os militares a reprimir os protestos. Na tarde do
mesmo dia, recuou do aumento das passagens. No domingo, falou em
“guerra” contra os manifestantes. Neste fim de semana crucial, em que
não parece ter havido comando algum, a inteligência coletiva respondeu
de forma notável. As multidões reagiram à repressão com mais mobilização
e rechaçaram a “oferta” do presidente – revogar o aumento da tarifa,
mas manter o Estado de Emergência.
C. Mas derrotar o governo, num cenário de intervenção
militar, mais de uma dezena de mortos (foram vinte, ao final da onda de
protestos) e de duas mil prisões exigia dar um passo adiante. Foi então
que emergiu uma forma organizativa nova, a Plataforma de Unidade Social. Reunia
cerca de 60 organizações: as redes que lutam por um novo sistema de
aposentadorias, pela republicização da água (privatizada no Chile) e
contra os acordos de “livre” comércio; o feminismo; a Central Única de
Trabalhadores e os sindicatos mais ativos; entidades estudantis e de
educadores; ONGs ligadas às lutas sociais. Fora criada
semanas antes, em setembro, para articular crítica e ações contra o
projeto neoliberal. Sua presença na cena chilena era, até então, mínima.
Mas sua representatividade social a credenciava a assumir um papel na
revolta.
A Unidade Social, como se tornou conhecida, foi decisiva para articular os lances decisivos
da luta contra Piñera: a greve geral em 23 e 24/10; e a
megamanifestação de 1,2 milhão de pessoas que desmoralizou, na
sexta-feira passada (25/10), o Estado de Emergência. Na tarde de domingo
(27/10), Piñera finalmente cedeu. As medidas de exceção foram revogadas
e o exército saiu das ruas.
Nas ruas, uma entrevista coletiva da Plataforma de Unidade SocialD.
A
Unidade Social lançou,
então,
uma nova fase da luta – menos intensa, porém
mais capilar.
As reivindicações antineoliberais se mantêm, assim como a
exigência de uma Assembleia Constituinte.
Mas o objetivo agora é
organizar e
dar densidade ao
movimento. Para isso, criaram-se os Cabildos
e
Assembleias Cidadãs. Sãoarticulações
informais, que podem reunir-se nas praças, nas organizações
populares ou nas casas de quem os deseje reunir. Visam debater os
problema do país e as alternativas. Esta repolitização,
acredita-se, poderá abrir terreno para a Constituinte.
E.
Convocar
a Assembleia exige, obviamente, articulação institucional. Ela já
começou. O
concerto central é com um bloco parlamentar (No
más abusos) que
reúne Frente Ampla, Partido Comunista e Partido Progressista: os que
se recusaram a dialogar com Piñera enquanto durou o Estado de
Exceção. Mas busca-se também a adesão de setores do Partido
Socialista (moderado, no poder entre 2006-10 e 2014-18).
A
eclosão
de uma revolta espontânea não derrubou o poder conservador no
Chile. Mas em
um
mês, o
cenário do país se
transformou. A agenda neoliberal, que avançava, está interrompida e
questionada. Há um horizonte alternativo claro. Parte
central do Outubro Rebelde, o Chile volta a lembrar que
a luta social é o motor das transformações; e
que delas pode surgir não apenas inteligência coletiva, mas também
as estruturas organizativas que podem levá-la a novos patamares.
4.
É possível neutralizar a violência das armas
Foram ao menos sete mortos no Equador e vinte no Chile. Houve
milhares de pessoas presas, e inúmeras denúncias de abusos (inclusive
sexuais) nas dependências da polícia. Atropelamentos propositais.
Espancamentos constantes nas ruas, inclusive de adolescentes. Estado de
emergência e exército contra a população. O neoliberalismo
latino-americano tirou as máscaras e mostrou as garras, nos dois países.
Lênin Moreno e Piñera adotaram, contra protestos pacíficos, selvageria
que era antes associada apenas a déspotas caricatos – como Hosni
Moubarak, na Primavera Árabe egípcia (no Brasil, Bolsonaro já anunciou
que fará o mesmo, em condições semelhantes).
Porém,
no que diz respeito à repressão, algo
muito
mais relevante, portador de futuros
e em certa medida inédito surgiu,
durante
o
Outubro Rebelde.
Ficou claro que, em certas condições, as lutas sociais podem
resistir à
violência militar, arma
extrema
dos
Estados autoritários. Não
por meio da força, é claro. Basta observar o armamento atual dos
policiais, em todo o mundo, os dispositivos tecnológicos e acesso a
bancos de dados que têm em seu favor, as armaduras Robocop que os
blindam ou as cores propositadamente ameaçadoras de seus uniformes
para perceber que não é possível fazer-lhes frente. Mas
pode-se paralisá-los,
impedi-los
de usar a enorme superioridade bélica
que
possuem diante da multidão.
De distintas maneiras, Chile e Equador foram, no último mês,
laboratórios valiosíssimos (e muito bem sucedidos) de resistência ativa
ao uso da violência. Examine, em particular, duas cenas em Santiago,
ambas sob Estado de Exceção. Em 19/10, quando os protestos estão tomando
as praças, o exército envia soldados e tanques de guerra para
desocupá-las. Como a brutalidade da repressão já havia se manifestado,
os riscos para os manifestantes são evidentes. Mas estes não recuam:
colocam-se diante dos blindados, cujos condutores hesitam. Já em 25/10, a
Unidade Social convoca a marcha más grande de Chile. Piñera já havia, então, declarado “guerra” contra a população revoltada. Carabineros
(polícia militar) e soldados cercam a Praça Itália, fortemente armados.
Mas os rios de gente começam a chegar, engrossam, tomam todo o espaço.
Em breve, serão 1,2 milhão de pessoas, que cantam, dançam por horas e se
recusam a voltar para suas casas. Os soldados têm, é óbvio, armamento
para reprimi-las – mas lhes faltam condições políticas e mesmo
psíquicas. A força militar é derrotada. Sem recursos, Piñera só tem,
como alternativa, recuar. Em menos de 48 horas, ele anunciará o fim do
Estado de Exceção e do toque de recolher.
No
Equador, onde não houve manifestações tão gigantescas, a multidão
enfrentou o exército de formas distintas. Primeiro,
em enfrentamentos de rua, onde grandes massas de jovens resistiam ao
avanço dos soldados com seus corpos, ou os enfrentavam a pedradas.
Mais tarde, com a chegada à capital de 20 mil indígenas, que se
instalaram em escolas e centros culturais, transformaram-nos em
espaços de assembleias e tornaram muito alto o custo de um
desalojamento forçado. Adicionalmente, a
Confederação Indígena (Conaie), decretou
seu próprio “estado de exceção” nos territórios
originários, onde militares chegaram a ser detidos.
Por
que a resistência aos tanques, que não foi possível em tantos
momentos
da história da América Latina, agora tornou-se eficaz? Encontrar
a resposta exigirá esforço teórico complexo – porém,
indispensável e urgente, porque está em jogo algo de enorme
relevãncia para as lutas sociais. Vale, entre muitas outras,
considerar a contribuição de
dois chilenos ouvidos pelos jornalistas em 19/10, quando começou a
fase mais intensa da revolta em Santiago e houve saques. “Não
gosto que quebrem tudo, mas de repente essas coisas têm que
acontecer, para que deixem de brincar conosco, aumentando preço de
tudo, menos salários, para que os ricos deste país sejam mais
ricos”, disse a vendedora Alejandra Ibánez, de 38 anos. “As
pessoas estão cansadas e sem medo”, acrescentou Francisco Vargas,
funcionário público de 33 anos.
5.
Um novo projeto estará em gestação?
Enquanto
Jair Bolsonaro rosna, Alberto Fernández, o novo presidente
argentino, age. Nesta sexta-feira (1º/11), menos de uma semana
depois de eleito e faltando ainda cinco semanas para tomar posse (em
10/12), ele iniciará sua primeira
viagem internacional. O
destino foi escolhido a dedo: Cidade do México. Ao encontrar-se com
López Obrador – presidente do país e identificado como ele
próprio com uma crítica moderada, porém consistente, ao
neoliberalismo –, Fernández lançará ao menos dois sinais. Um, a
Bolsonaro, sobre a possível constituição de um eixo autônomo na
América Latina – contrário, portanto, ao alinhamento canino do
presidente brasileiro a Washington. Outro, a Donald Trump, que se
apoia em Brasília para tentar impor à região o retorno à condição
de quintal.
Desde
que eleito, Alberto Fernández não voltou a falar sobre Economia,
mas especula-se que tentará tirar seu país da situação
dramática em que se encontra contestando as “receitas” do FMI.
Reduzirá os juros internos, que o Fundo manda elevar (e Macri
obedeceu…). Negará o dogma que manda não intervir nos mercados –
lançando um plano ambicioso de estímulos à ocupação dos
desempregados e às pequenas e médias empresas.
Movimentos
sociais autônomos (como os do Chile e Equador) e governos que
resistem ao neoliberalismo (ainda que sem a mesma radicalidade)
poderão constituir duas pernas – independentes, porém articuladas
– de um novo projeto alternativo para a América Latina?
Parece necessário – inclusive porque o projeto anterior, que marcou a
primeira década do século e a metade da segunda, na região, esgotou-se.
Mostram-no os casos da Bolívia e Uruguai. No primeiro país, Evo
Morales, por certo o presidente que mais fez contra a dominação
colonial, venceu por um tris as eleições, no primeiro turno. Uma segunda
volta lhe seria muito difícil – como será no Uruguai, para Daniel Martínez, candidato da Frente Ampla.
Mas que bases poderiam sustentar um novo projeto de esquerda na
região? A agenda chilena e, por oposição, a argentina oferecem boas
pistas: Serviços Públicos, Bens Comuns. Em Santiago, pede-se
Previdência digna (e pública), Educação, Saúde, Jornada de 40 horas,
Salário mínimo decente, desprivatização da água. Em Buenos Aires, Macri
caiu por privatizar tudo o que pôde, permitir que os novos donos dos
serviços impusessem tarifas escorchantes, aceitar uma financeirzação que
deixou milhões de desocupados e empobrecidos, além de devastar os
pequeno empreendedores.
Se,
nesta nova etapa que se abre, Fernández, Lopez Obrador, Evo e Daniel
Martínez – os quatro possíveis pontos de apoio de uma mudança –
adotarem políticas sintonizadas com estes anseio pelo Comum,
certamente atrairão a atenção dos que foram às ruas em
Santigo e Quito – ou dos muitos que, em todos os países
latino-americanos, também ressentem-se da desigualdade e da surdez
do sistema político; também sentem que a vida perde o sentido,
submetida às lógicas atuais; também também estão, aos poucos,
perdendo o medo.
Não será fácil:
o silêncio quase sepulcral da
velha mídia diante das mortes e das brutalidades dos governos
neoliberais no Chile e Equador; ou a tolerância das elites
brasileiras às tendências abertamente fascistas de Bolsonaro
relembram quanto o capitalismo divorciou-se da democracia.
Não será impossível, tampouco. O planeta está saturado das
políticas hoje hegemônicas, como demonstram, por exemplo, o surgimento
precoce da geração política dos muito jovens, ou o fato de, mesmo nos
Estados Unidos, a ideia de “socialismo” ter se tornado, para a juventude, mais atraente que a de “capitalismo”.
É improvável prever qualquer desfecho. Mas algo parece certo: o
Outubro Rebelde reacendeu a disputa política na América Latina. Há de
novo, ao menos em esboço, um choque de projetos. Para quem tiver
coração, será um deleite envolver-se na disputa. Quem preferir a
condição de espectador assistirá, provavelmente, a algo memorável. As
luzes estão se apagando, o bzzzzzzz das campainhas vem aí. Escolha seu papel, sua ética, seu lugar. Breve, vai começar!